La ruta del pimentón
Fotos: Wikipedia
Los altos Valles Calchaquíes cambian de color cada otoño y arrojan una postal tan única como incandescente: las parcelas de pimientos secados al sol tiñen de colorado los campos que irrumpen en el paisaje ante el monocorde ocre de villas y poblados.
El cultivo del pimiento -con denominación de origen en los valles calchaquíes de Salta- abarca Payogasta, la Poma, Cachi, Seclantas, Molinos, San Carlos, Angastaco y Animaná. El camino entre estos poblados y sus parajes –El Rodeo, Buena Vista, Fuerte Alato, San José, Arenales, Colte y San Carlos- está surcado por “conchones” rojos, tal es el nombre local para las parceladas en tiempos de seca del pimiento, en otoño.
Para adentrarnos en los sembrados de pimientos, ascendemos por el Valle de Lerma y la Quebrada del Escoipe. Kilómetros después comienza la Cuesta del Obispo, con sus quebradas y precipicios. El ascenso termina en la Piedra del Molino: hay una capilla y una piedra de moler, de varias toneladas.
Atravesamos el Parque Nacional Los Cardones, con sus cactus, su clima árido y sus formaciones rocosas, y llegamos a los remotos pueblos que producen el pimentón. Entonces cambia el paisaje y se llena de contrastes: los vibrantes colores de los pimientos al sol son como un magma magnético entre los colores de la tierra, las pircas de los corrales y las casas de adobe.
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