Campañas pagan el precio del cambio secular en EE.UU.
Fotos: WikipediaLa población religiosamente no afiliada en Estados Unidos es el grupo religioso de más rápido crecimiento y también uno de los más difíciles y costosos de alcanzar. Un 29% de los estadounidenses se identifican como no afiliados religiosamente, lo que los convierte en el grupo religioso más grande, superando a los católicos y a los protestantes evangélicos.
Esta tendencia tiene un impacto significativo en las campañas políticas, ya que los no afiliados religiosamente están geográfica y socialmente dispersos, lo que hace que sea más costoso para las campañas llegar y movilizar a este grupo. Las campañas deben recurrir a anuncios digitales costosos, campañas de persuasión y otros métodos para llegar a este grupo.
Según el Instituto de Investigación de Religión Pública (PRRI), alrededor de 4 de cada 10 adultos entre las edades de 18 y 29 años se identifican como no afiliados religiosamente. Además, alrededor de un tercio de los demócratas y los independientes se identifican como no religiosos, en comparación con alrededor del 13% de los republicanos.
Esta tendencia hacia la no afiliación religiosa está llevando a las campañas a cambiar su enfoque, centrándose más en temas como los derechos de aborto, el clima y la vivienda, en lugar de mensajes basados en la fe. Esto se debe a que los no afiliados religiosamente son menos propensos a votar que los estadounidenses religiosos, lo que los convierte en un desafío para las campañas políticas.
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