La Pampa recuerda tiempos de indios y fortines
Fotos: WikipediaEl mangrullo del parque Los Pisaderos nos transporta a otra época. La Pampa fue escenario de tiempos de indios y fortines, de oleadas de italianos y españoles desembarcando en el puerto de Buenos Aires y de la decisión del gobierno de Nicolás Avellaneda de ampliar y consolidar las fronteras productivas del país.
En el extenso y despoblado territorio argentino las fronteras eran inestables. Hacía más de 300 años que el indio y el blanco guerreaban por las mismas tierras y los acuerdos de paz siempre resultaban efímeros. El grueso había depuesto sus lanzas, pero todavía quedaban grupos que vagaban por las pampas y ocasionaban muertes y destrozos.
Adolfo Alsina, ministro de Guerra, desarrolló una estrategia amplia para garantizar la seguridad de los colonos y los pueblos: un sistema defensivo organizado en base a fortines, una línea de telégrafo de más de 700 km y una trinchera de casi 400 km −la zanja de Alsina− para complicarle a los indígenas el robo de ganado.
La Campaña del Desierto comenzó en abril de 1879, pero no era una novedad, pues hacía años que, cada tanto, había campañas militares contra los pueblos indígenas. A la Tercera División, al mando del teniente coronel Eduardo Racedo, basado en Villa Mercedes, San Luis, le tocó avanzar sobre territorio ranquel, en lo que hoy es el norte de La Pampa.
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